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Artículo de Alejandra Cámara, Directora de GENESIS, publicado en Revista CREA

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GénesisNovedadesArtículo de Alejandra Cámara, Directora de GENESIS, publicado en Revista CREA

Buenos Aires, 20 de Febrero de 2017

Un artículo sobre cambio climático en la era Trump escrito por nuestra directora fue publicado en revista CREA en su ejemplar de Febrero 2017.

A continuación el link de la revista: http://www.aacrea.org.ar/index.php/publicaciones-y-software/revista

Y copia del artículo:

El Cambio Climático en la Era Trump

En Diciembre de 2015 se llegó al Acuerdo de Paris con el objetivo de mantener la temperatura global por debajo de los 2°C, respecto de los niveles pre-industriales y proseguir esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5°C para evitar efectos catastróficos para los países más vulnerables. El Acuerdo se firmó el 22 de Abril de este año, en Nueva York y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, 30 días después de que 55 países, que sumaban el 55 % de las emisiones globales lo ratificaron a nivel nacional.

La reunión de Marrakech, COP 22,  comenzó el 7 de noviembre con toda la algarabía que ameritaba la entrada en vigor del acuerdo que significaba un hecho histórico por la rapidez en que se había logrado así también como por la participación de todos los países en él. Desgraciadamente, esa alegría no duró mucho ya que dos días después los negociadores se levantaron con la novedad que el nuevo presidente electo en Estados Unidos de Norteamérica era Donald Trump, conocido muy bien en estos círculos por su negación al Cambio Climático, y por su promesa de desmantelar todo lo logrado hasta el momento en caso de llegar a la oficina oval.

El desconsuelo era visible en los pasillos de la COP 22 y se pudo ver hasta ojos inflamados. Era lógica la reacción. El Acuerdo de Paris había tomado 6 años, desde aquella reunión en Copenhague de 2009 (COP 15) cuando se esbozó por primera vez la idea, hasta aquel 12 de diciembre de 2015. Idas y venidas con negociaciones fortísimas, con ayudas importantes en liderazgo como la del Papa Francisco y el mismísimo Obama. La gente que no participa en estas reuniones, desconoce realmente el esfuerzo  que ha costado redactar y consensuar un Acuerdo que pone límite al aumento de la temperatura global con todos los intereses disímiles que existen en los diferentes países,  desde una potencia como China hasta un país como Tuvalu, isla del Pacífico, que pierde tierras permanentemente debido al inexorable aumento de los océanos. He estado presente desde la reunión en Buenos Aires (COP 10) en 2004, e ininterrumpidamente desde la de Copenhague en 2009 (COP 15) hasta la última en Marrakech (COP 22) en noviembre pasado y he sido testigo del esfuerzo, de las peleas, de los lobbies trabajando en contra de un acuerdo y por sobre todo, de lo cerca que estuvimos a no llegar a tener uno. Noches y viajes y negociaciones extensas, discusiones inauditas por hacer lo que uno y cualquier persona normal entienden como lógico e indiscutible como ser poner el planeta a salvo de consecuencias catastróficas. Lo que parece lógico no lo es tanto ya que se debe entender que para realizar esto hay que cambiar varias ecuaciones económicas y financieras del mundo como lo conocemos, dicho esto, el lector ya puede intuir la resistencia que esta decisión puede causar en ciertos ámbitos donde hoy en día las ecuaciones no sólo cierran perfectamente sino que la comodidad de no tener que pagar por externalidades tales como el carbono están presentes. Por ende, la noticia de un Trump en la Casa Blanca podría significar un gran retroceso y pérdida de tiempo a nivel global. Personalmente me hace recordar aquel día fatídico cuando Bush, en 2001, se retira del Protocolo de Kioto, decisión que hizo perder al mundo más de una década de tiempo en el combate al cambio climático. Se debe saber que entre China y EEUU se llega al casi 40 % de las emisiones globales, y que cuando EEUU se retiró del Protocolo muchos países se desinflaron con respecto al tema, incluido China.

Volviendo al Acuerdo de Paris, técnicamente, ningún país puede efectivamente «cancelar» el Acuerdo, ahora que ha entrado en vigor, ningún país puede retirarse del Acuerdo por lo menos durante tres años. Después de ese punto, las naciones signatarias pueden retirarse del acuerdo dando sólo un año de aviso, lo que significa que Trump podría sacar a los Estados Unidos del Acuerdo antes del final de su primer mandato presidencial de cuatro años.

También podría irse de la Convención de Cambio Climático y esto sería un movimiento mucho más agresivo y con esto estaría fuera en un año- aunque realmente no creo que tome esta decisión.

El acuerdo requería que 55 países que producen al menos el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (a partir de 2015) lo ratificarán antes de que pudiera entrar en vigor. A diciembre de 2016,  el acuerdo ha sido ratificado o de otro modo unido por 115 naciones, con más del 73% de las emisiones mundiales. Los Estados Unidos, que ratificaron en septiembre, representan el 17,89% de las emisiones globales, lo que significa que si el país se retirara hoy del acuerdo, los compromisos nacionales serían del 55.11%, justo por encima del umbral de 55% y el acuerdo seguiría en pie.

Sin embargo, una retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París significaría que el país no estará obligado por compromisos nacionales de reducción de emisiones para ayudar a mantener el calentamiento global bajo el límite 2°C acordado, lo cual podría descarrilar la efectividad del mismo dado el impacto de América en las emisiones globales. También se teme que, si Estados Unidos se retira del Acuerdo, otras naciones importantes podrían ser alentadas a debilitar sus propios planes de reducción de emisiones.

Las buenas noticias son que a medida que la reunión de Marrakech digería este cambio inesperado en la política mundial, ciertas acciones comenzaron a mostrar luz al final del túnel y que quizás, esta vez, el impacto no sería igual al del 2001.

En principio, líderes de todo el mundo hicieron pública una proclamación que subraya un impulso «irreversible» al combate del cambio climático. Empresas, inversores, ciudades y regiones anunciaron nuevos compromisos en apoyo del Acuerdo de París. Paquetes de miles de millones y billones de dólares de apoyo para tecnologías limpias, la creación de capacidad para informar de planes de acción por el clima e iniciativas para impulsar la seguridad alimentaria y la seguridad de los recursos hídricos en países en desarrollo son algunos de los muchos anuncios y numerosas iniciativas lanzadas. Mientras tanto los Gobiernos han fijado un corto plazo, hasta 2018, para completar las normas de aplicación del Acuerdo de París con el fin de asegurar la confianza, la cooperación y su éxito en años y décadas venideros.

Empresas, inversores, ciudades y Gobiernos locales también han anunciado nuevos compromisos frente al cambio climático que se suman a los miles anunciados en el período previo a la conferencia. Por ejemplo, un club de Gobiernos subnacionales que se han comprometido a reducir las emisiones al menos un 80 % para el año 2050, la Under2 Coalition, ha anunciado que ha llegado a 165 miembros. El PIB combinado de estos 165 miembros es de casi 26 billones de USD, un tercio de la economía mundial, y cubre una población de alrededor de mil millones de personas que viven en Norteamérica, Europa, América Latina, África y Asia. El Foro de Vulnerabilidad Climática, un grupo de más de 40 naciones vulnerables, ha hecho pública una declaración que refuerza su llamamiento para limitar la subida de la temperatura media mundial a lo más cerca de 1,5 grados Celsius que sea posible. Su Visión de Marrakech compromete a estos países a varios objetivos ambiciosos, entre ellos lograr que el 100 % de la energía sea renovable entre 2030 y 2050.

Varios países (Canadá, Alemania, México y también Estados Unidos como último esfuerzo de la administración Obama) anunciaron estrategias ambiciosas frente al cambio climático hasta 2050 que reflejan el objetivo a largo plazo del Acuerdo de París de lograr la neutralidad climática y un mundo con bajas emisiones en la segunda mitad del siglo.

Personalmente creo que la mejor de todas las noticias se dio sólo unos días después de las elecciones americanas y fue que China anunció que, no importa lo que pase en la Casa Blanca, el país está dispuesto a continuar su lucha contra el cambio climático y hasta “liderar” el tema a nivel global. Pues bien, esto no sólo dejó atónitos a los más encumbrados de las negociaciones, ya que el lector debe comprender que hasta ese momento China había sido metafóricamente arrastrada por Obama a sumarse a la lucha contra el cambio climático y con este anuncio se estaba produciendo un cambio geopolítico importante. También es importante aclarar que el combate al cambio climático representa una punta de lanza al cambio de la economía global como la conocemos, el cambio a una economía verde, más sustentable y baja en carbono (emisiones).

Este anuncio, sumado a las innumerables propuestas de empresas y estados americanos por seguir en el tema, me hace albergar la esperanza de un Trump con dificultades a descolgarse totalmente del cambio climático. Con esto no quiero decir que no preveo un EEUU que alimente a las empresas de carbón y demás industrias contaminantes (recordemos que el partido republicano es principalmente sostenido por los grandes lobbies industriales tales como el petróleo y gas y los agro negocios),  pero que también Trump va a continuar con políticas verdes ya instaladas, como energías renovables y otras por la generación de nuevos trabajos que estas implican. Ahora bien, ceder el liderazgo a toda la economía verde que es, quiera/crea Trump o no lo quiera/crea, el  desafío de este siglo, es harina de otro costal. El país que lidere esto se convertirá en el líder mundial porque es para allí donde va todo el mundo y no por decisión arbitraria sino porque no nos queda otra. Por lo tanto, si el nuevo líder del tema debe ser China (que hasta hace 15 minutos era el peor de la clase) será el nuevo orden mundial y nadie lo cuestionará, mucho menos la Convención de Cambio Climático.

Por lo pronto, habrá que esperar hasta el 20 de enero, fecha en que asume la presidencia, para conocer el verdadero destino del cambio climático en EEUU o de ese 17,89% de emisiones globales que éste país representa. Léase que no digo el destino del cambio climático global, ya que con bastante seguridad puedo decir que el mundo ya tomó una decisión y va hacia una dirección irreversible y sin salida que es la de tratar de poner el planeta a salvo.

 

Alejandra Cámara es especialista en Cambio Climático y Sustentabilidad y ha sido acreditada en Naciones Unidas en las siguientes reuniones: Buenos Aires (COP 10), Copenhague (COP 15), Cancún (COP 16), Durban (COP 17), Doha (COP 18), Rio +20, Varsovia (COP 19), Lima (COP 20), Paris (COP 21) y Marrakech (COP 22).